Castillos medievales, palacios, iglesias centenarias, monasterios, puentes históricos, restos romanos, arquitectura tradicional y hasta instalaciones vinculadas a la conquista del espacio. Recorremos los 26 municipios de la Sierra Oeste y el Suroeste de Madrid que forman parte de Suroeste Madrid para descubrir su patrimonio, su naturaleza y los lugares imprescindibles que merece la pena visitar.
Existe otro Madrid más allá de la capital y de las grandes ciudades de su área metropolitana. Hacia el oeste y suroeste, el paisaje urbano va desapareciendo progresivamente para dejar paso a dehesas, viñedos, pinares, montañas, ríos y embalses.
Pero la Sierra Oeste y el Suroeste de Madrid no son únicamente naturaleza. Sus pueblos conservan un patrimonio extraordinariamente variado que permite viajar desde la época romana hasta la carrera espacial, pasando por fortalezas medievales, palacios renacentistas, iglesias, monasterios, antiguas vías pecuarias y escenarios que fueron protagonistas de algunos de los principales acontecimientos de la historia de España.
En Suroeste Madrid recorremos nuestros 26 municipios, deteniéndonos en sus principales monumentos y lugares de interés.

Aldea del Fresno: patrimonio entre los ríos Alberche y Perales
Aldea del Fresno es uno de los municipios más vinculados al agua de toda esta zona de Madrid. Su término está marcado por los ríos Alberche y Perales, que han condicionado durante siglos tanto el paisaje como las actividades de sus habitantes.
Entre los elementos patrimoniales del municipio destaca la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, junto con diferentes muestras de arquitectura tradicional.
Sin embargo, buena parte del atractivo de Aldea del Fresno está fuera de su casco urbano. Los cursos fluviales, las dehesas y los caminos ofrecen numerosos rincones para descubrir el paisaje característico de esta zona de transición hacia la Sierra Oeste.
El municipio es también conocido por albergar Safari Madrid, situado en la carretera que une Navalcarnero y Cadalso de los Vidrios.

Batres: un castillo que recuerda a Garcilaso de la Vega
Pocos municipios tan pequeños concentran una imagen monumental tan reconocible como Batres.
El Castillo de Batres domina el conjunto histórico de la localidad. La fortaleza-palacio presenta una gran torre del homenaje y está estrechamente relacionada con la familia del poeta renacentista Garcilaso de la Vega, cuyo padre fue señor de Batres.
El conjunto histórico permite imaginar la importancia que estas tierras tuvieron durante siglos como territorio situado entre Castilla y Toledo.
A ello se suma la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, además del entorno natural asociado al río Guadarrama.
Batres demuestra que algunos de los pueblos más pequeños del Suroeste madrileño esconden también algunos de sus conjuntos patrimoniales más interesantes.

Brunete: una Plaza Mayor que cuenta la historia del pueblo
Para conocer Brunete hay que empezar inevitablemente por su Plaza Mayor.
Es el verdadero corazón de la localidad y uno de los conjuntos urbanos más reconocibles del Suroeste. Presenta un marcado estilo escurialense, planta cuadrada y dos grandes escalinatas. Sus soportales descansan sobre más de 60 columnas de granito procedente de las mismas canteras de las que salió piedra para el Monasterio de El Escorial y la Plaza de Oriente de Madrid, según recoge el Ayuntamiento.
La plaza está presidida por una fuente de piedra y alberga el Ayuntamiento. Una gran escalinata conduce hasta otro de los principales monumentos brunetenses: la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
El templo histórico había sido levantado en el siglo XVI y restaurado en 1772, aunque la destrucción sufrida por Brunete durante la Guerra Civil cambió profundamente la fisonomía del municipio. La iglesia actual y la plaza forman un conjunto arquitectónico inseparable de la reconstrucción posterior de la localidad.
Precisamente esa historia contemporánea constituye otro elemento fundamental para entender Brunete, escenario de una de las grandes batallas de la Guerra Civil española.

Cadalso de los Vidrios: el Palacio de Villena y la historia del vidrio
Cadalso de los Vidrios conserva uno de los grandes edificios históricos del extremo occidental de Madrid: el Palacio de Villena.
El edificio está vinculado al poderoso linaje de los marqueses de Villena y constituye uno de los mejores testimonios del pasado señorial del municipio. A su interés arquitectónico se suman sus jardines históricos.
La tradición local relaciona además el palacio con Isabel la Católica, que habría pasado por Cadalso después de los acontecimientos de los Toros de Guisando.
Otro edificio imprescindible es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida fundamentalmente en granito, material que define buena parte de la arquitectura tradicional de esta zona.
Y hasta el propio nombre del municipio guarda memoria de su pasado: Cadalso estuvo históricamente relacionado con la fabricación de vidrio.
A ello hay que sumar fuentes históricas, arquitectura tradicional, bodegas y un paisaje en el que granito, viñedos y montes anticipan ya la proximidad de la Sierra de Gredos.

Cenicientos: una sorprendente huella romana en la Sierra Oeste
Cenicientos guarda uno de los restos arqueológicos más extraordinarios de todo el oeste de Madrid.
Se trata de la Piedra Escrita, un gran monolito granítico que constituye un importante testimonio de la presencia romana en el territorio.
La Comunidad de Madrid considera el yacimiento un monumento simbólico y votivo vinculado a la divinidad grecorromana Diana, protectora de la caza y los bosques. El lugar mantuvo posteriormente su carácter simbólico y fue cristianizado durante la Edad Media. Actualmente está declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona Arqueológica.
El patrimonio de Cenicientos se completa con la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir y diferentes ejemplos de arquitectura popular.
Y después está su espectacular entorno. La Peña de Cenicientos y los paisajes que rodean el municipio permiten contemplar una de las caras más montañosas de la Sierra Oeste.

Chapinería: patrimonio rural en el corazón de la Sierra Oeste
Chapinería conserva la imagen tradicional de los municipios del centro de la comarca.
Entre sus principales elementos patrimoniales destaca la iglesia de la Purísima Concepción, junto con construcciones tradicionales que recuerdan la importancia histórica de la ganadería y de las actividades agropecuarias.
Pero uno de los grandes valores de Chapinería es su patrimonio natural.
Aquí se encuentra el Centro de Educación Ambiental El Águila, una referencia para conocer los ecosistemas, la biodiversidad y el paisaje de la Sierra Oeste.
Chapinería resulta por ello especialmente interesante para entender que el patrimonio de estos municipios no termina en sus iglesias y edificios históricos: dehesas, vías pecuarias y arquitectura rural forman también parte de la identidad de la comarca.

Colmenar del Arroyo: iglesias, puentes y arquitectura tradicional
Colmenar del Arroyo conserva un interesante patrimonio relacionado con el agua y las comunicaciones históricas.
El casco urbano está presidido por la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, mientras que en su entorno aparecen puentes históricos y construcciones tradicionales.
La Comunidad de Madrid ha destacado expresamente el valor patrimonial y paisajístico de Colmenar del Arroyo y de su vecina Chapinería.
Es precisamente esa combinación de pequeño casco urbano, arquitectura tradicional, dehesas y cursos de agua la que convierte a Colmenar del Arroyo en una buena parada para quienes quieran descubrir el Madrid rural menos conocido.

El Álamo: la ermita que acogió el cuerpo de San Isidro
En El Álamo encontramos una curiosa historia relacionada con uno de los personajes más conocidos de Madrid.
La ermita de Nuestra Señora de la Soledad, del siglo XVI, está considerada el edificio conservado más antiguo del municipio. Su situación junto al antiguo camino y la existencia de un pozo hicieron de este lugar un punto de parada.
Según la tradición histórica recogida sobre el municipio, el cuerpo de San Isidro pasó una noche en la ermita en 1619, cuando era trasladado para pedir su intercesión por el rey Felipe III, que había enfermado gravemente.
También forma parte del patrimonio local la iglesia de Santiago Apóstol.
El Álamo representa además el extremo más meridional de nuestro recorrido, muy próximo ya a la provincia de Toledo y a los antiguos caminos que comunicaban ambas tierras.

Fresnedillas de la Oliva: de una iglesia del siglo XVI a la conquista de la Luna
Pocos pueblos madrileños pueden ofrecer una combinación tan peculiar de patrimonio tradicional y tecnología espacial.
El principal monumento religioso de Fresnedillas es la iglesia de San Bartolomé, construida en el siglo XVI. Presenta una sola nave, sillería reforzada por contrafuertes, cubierta de madera y una característica espadaña de dos cuerpos. Su coro elevado descansa sobre columnas del siglo XVII.
Pero Fresnedillas tiene además un lugar único: el Museo Lunar.
El municipio desempeñó un papel fundamental en las comunicaciones de las misiones Apolo y mantiene viva aquella historia a través de un museo dedicado a la exploración espacial.
El patrimonio se completa con la ruta de La Puente, fortines de la Guerra Civil y las conocidas Casas Vivas, cuyas fachadas decoradas convierten el casco urbano en un pequeño museo al aire libre.
Fresnedillas permite, literalmente, pasar de una iglesia del XVI a la historia de la llegada del hombre a la Luna dando un paseo por el mismo pueblo.

Navalagamella: molinos y fortificaciones entre dehesas
Navalagamella conserva un patrimonio particularmente relacionado con dos momentos históricos muy diferentes.
Por un lado están los antiguos molinos del río Perales, vestigios de una economía rural que aprovechaba la fuerza del agua.
Por otro, el municipio conserva numerosos restos defensivos de la Guerra Civil, debido a la importancia que tuvo este territorio durante el conflicto.
En el casco urbano destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, principal monumento religioso de la localidad.
Molinos, fortines, caminos y dehesas permiten plantear una visita en la que patrimonio histórico y naturaleza prácticamente se confunden.

Navalcarnero: uno de los grandes conjuntos históricos del Suroeste
Si hablamos de patrimonio monumental, Navalcarnero merece un lugar destacado.
El corazón de la localidad es la Plaza de Segovia, configurada históricamente alrededor del cruce de los dos grandes ejes que atravesaban la población. Algunos de sus edificios tienen sus orígenes en el siglo XVI.
La plaza y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción forman un conjunto declarado Bien de Interés Cultural. Su restauración recibió además el Premio Europa Nostra en 2001, imponiéndose entre unas 150 candidaturas presentadas en la Unión Europea.
La antigua Casa Consistorial constituye otro de sus edificios históricos. Existen referencias documentales a un edificio concejil en este lugar ya en 1588.
Y Navalcarnero tiene una historia real.
Aquí se celebraron en 1649 las bodas del rey Felipe IV con Mariana de Austria, un acontecimiento que continúa muy presente en la identidad histórica de la villa.
La Casa de la Cadena, la iglesia de San José, las ermitas, las casas tradicionales, las bodegas y las cuevas subterráneas completan un patrimonio especialmente rico.
Incluso la actual Casa de la Cultura ocupa una antigua vivienda solariega que disponía de bodega, cueva y lagar.
Navalcarnero no es simplemente uno de los municipios más poblados del Suroeste: es también uno de sus grandes destinos histórico-artísticos.

Navas del Rey: patrimonio rural camino del Pantano de San Juan
Navas del Rey se sitúa en uno de los grandes corredores naturales hacia el Pantano de San Juan y el río Alberche.
En el casco urbano encontramos la iglesia parroquial de San Eugenio Obispo, mientras que los alrededores conservan elementos vinculados a las actividades tradicionales del campo.
Su patrimonio tiene mucho que ver con el paisaje: pinares, dehesas y caminos conectan Navas del Rey con Chapinería, Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias.
Es uno de esos municipios que funcionan especialmente bien como punto de partida para conocer el corazón natural de la Sierra Oeste.
Pelayos de la Presa: el monasterio más antiguo de Madrid
Aquí encontramos una de las joyas monumentales de toda la comarca.
El Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias constituye uno de los conjuntos monásticos más importantes de la Comunidad de Madrid y está considerado el monasterio más antiguo de la región. El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural.
Sus restos permiten recorrer siglos de arquitectura religiosa y entender la enorme influencia que el monasterio tuvo sobre todo el valle.
El propio nombre Valdeiglesias está inevitablemente unido a esta historia.
A pocos kilómetros encontramos un patrimonio de naturaleza completamente diferente: el Pantano de San Juan, uno de los espacios recreativos más conocidos de Madrid.
Pelayos permite así combinar en una misma visita arquitectura medieval, paisaje y agua.

Quijorna: patrimonio e historia de la Batalla de Brunete
Quijorna conserva un marcado carácter rural y un patrimonio encabezado por su iglesia parroquial.
Pero para comprender realmente el municipio hay que mirar también a su historia contemporánea: El territorio de Quijorna quedó directamente afectado por la Batalla de Brunete de 1937, y el paisaje de toda esta zona conserva la memoria de uno de los grandes enfrentamientos de la Guerra Civil.
Campos, caminos y antiguas posiciones convierten así el paisaje en parte del patrimonio histórico del municipio.
Quijorna es además un magnífico ejemplo de cómo, a escasa distancia del crecimiento metropolitano madrileño, todavía sobreviven localidades rodeadas casi completamente por campos y dehesas.

Robledo de Chavela: arte medieval mirando al espacio profundo
Robledo de Chavela tiene probablemente una de las combinaciones patrimoniales más extraordinarias de la Sierra Oeste.
En pleno casco urbano encontramos la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, uno de los edificios religiosos más destacados de la comarca, especialmente conocido por su extraordinario retablo hispanoflamenco.
Y a pocos kilómetros aparece un paisaje completamente diferente: enormes antenas apuntando al cielo.
El municipio alberga el Madrid Deep Space Communications Complex, integrado en la Red del Espacio Profundo utilizada para mantener comunicaciones con misiones espaciales a enormes distancias de la Tierra. Una de sus antenas alcanza 70 metros de diámetro.
A ello se suman ermitas, arquitectura tradicional y patrimonio relacionado con la Guerra Civil.
Pocos lugares permiten pasar en unos minutos de contemplar arte religioso histórico a observar las antenas que se comunican con naves que exploran el sistema solar.

Rozas de Puerto Real: patrimonio bajo un bosque de castaños
Rozas de Puerto Real es uno de los grandes destinos naturales de la Sierra Oeste, especialmente durante el otoño.
Su gran protagonista es el Castañar de Rozas de Puerto Real, considerado el castañar más importante de la Comunidad de Madrid.
Pero el municipio posee también patrimonio histórico. En el casco urbano destaca la iglesia de San Juan Bautista, acompañada por fuentes y construcciones tradicionales.
El cercano embalse de Los Morales y el enorme valor ecológico de los bosques que rodean el pueblo hacen que aquí resulte imposible separar patrimonio natural y cultural.
San Martín de Valdeiglesias: el Castillo de la Coracera
La silueta de Castillo de la Coracera es una de las imágenes más reconocibles de la Sierra Oeste.
La fortaleza constituye el gran monumento de San Martín de Valdeiglesias. En ella destacan la torre del homenaje, el patio de armas y diferentes elementos añadidos a lo largo de su historia.
Pero el castillo no está solo.
La iglesia de San Martín Obispo es un templo renacentista de estilo herreriano cuyo proyecto está relacionado con Pedro de Tolosa, aparejador de Juan de Herrera en las obras del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
El municipio conserva además numerosas ermitas: Ecce Homo, Nuestra Señora de la Salud, Rosario, Sangre y Santísimo Cristo del Humilladero forman parte de su patrimonio religioso.
Y después está el paisaje del Pantano de San Juan, los viñedos y las bodegas.
San Martín reúne así tres de los grandes atractivos de la Sierra Oeste: patrimonio, vino y naturaleza.

Santa María de la Alameda: arquitectura serrana y patrimonio ganadero
Santa María de la Alameda nos lleva al Madrid más montañoso.
El municipio conserva numerosos elementos de la arquitectura tradicional serrana. Entre sus principales monumentos destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Alameda, acompañada por la Casa Consistorial y otras construcciones históricas.
Pero resulta especialmente interesante su patrimonio etnográfico.
Todavía pueden encontrarse potros de herrar, casillas ganaderas, fuentes, abrevaderos y antiguos hornos de cal, elementos que ayudan a comprender cómo era la vida cotidiana de estos pueblos antes de su transformación contemporánea.
También destacan el Puente de los Siete Ojos y el antiguo pozo de nieve.
Todo ello aparece rodeado por uno de los paisajes más abruptos de nuestro territorio, con vistas que llegan hasta la Sierra de Gredos.

Sevilla la Nueva: el Palacio de Baena, gran patrimonio del municipio
Y llegamos a uno de los lugares que no podía faltar en esta guía.
Aunque hoy Sevilla la Nueva sea conocida fundamentalmente como un municipio residencial, conserva un edificio que recuerda un pasado muy diferente: el Palacio de Baena.
El palacio constituye el principal elemento patrimonial de Sevilla la Nueva. Su característica torre forma parte de la imagen histórica del municipio y el conjunto conserva también espacios de interés como su cueva histórica.
Su presencia en pleno casco urbano constituye un contrapunto a la enorme transformación experimentada por Sevilla la Nueva durante las últimas décadas.
El patrimonio religioso está representado por la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, otro de los edificios que forman parte de la historia local.
Fuera del casco urbano aparecen las dehesas y caminos que rodean el municipio y que explican su otra gran característica: Sevilla la Nueva ha crecido enormemente, pero sigue teniendo la naturaleza prácticamente a las puertas de casa.
Por eso merece la pena mirar más allá de sus urbanizaciones: el Palacio de Baena recuerda que Sevilla la Nueva tiene también historia y patrimonio propios.

Valdemaqueda: el Puente Mocha sobre el río Cofio
En mitad de los pinares de Valdemaqueda aparece uno de los monumentos más fotogénicos de la Sierra Oeste: el Puente Mocha.
Construido sobre el río Cofio, constituye el principal símbolo patrimonial del municipio. Aunque tradicionalmente se le ha denominado «puente romano», su origen se sitúa posteriormente.
El paseo hasta el puente es parte de la experiencia, porque permite descubrir los pinares y el paisaje del valle del Cofio.
En el casco urbano encontramos además la iglesia de San Lorenzo Mártir.
El término municipal conserva fuentes, molinos y otros elementos de arquitectura rural que recuerdan la estrecha dependencia histórica de sus habitantes respecto al bosque y al río.

Valdemorillo: una iglesia monumental y memoria industrial
Valdemorillo es otro de los municipios que merece mucho más que una visita rápida.
Su gran referencia monumental es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los edificios históricos más importantes de la localidad.
Pero Valdemorillo conserva también un patrimonio menos habitual: el relacionado con su pasado industrial.
La localidad tuvo una importante actividad vinculada a la fabricación de loza y vidrio, cuyo recuerdo permanece asociado a la antigua fábrica y a diferentes elementos del patrimonio municipal.
Su posición entre El Escorial y los municipios del Suroeste explica además la variedad de influencias históricas que encontramos en la localidad.
El casco antiguo, las construcciones tradicionales y el paisaje que rodea Valdemorillo convierten al municipio en una excelente puerta de entrada a la Sierra Oeste desde Madrid.

Villa del Prado: una iglesia conocida como la Capilla Sixtina de Madrid
Villa del Prado es conocida popularmente como la Huerta de Madrid por la extraordinaria importancia de su producción hortofrutícola.
Pero su patrimonio monumental merece la misma atención.
La iglesia de Santiago Apóstol constituye uno de los grandes monumentos del municipio y destaca especialmente por las pinturas murales conservadas en su interior, que le han valido comparaciones populares con una pequeña «Capilla Sixtina» madrileña.
El casco urbano conserva además viviendas y elementos de arquitectura tradicional relacionados con la larga historia agrícola del municipio.
Viñedos, huertas y campos completan un paisaje cultural en el que la agricultura no es simplemente una actividad económica: forma parte de la identidad de Villa del Prado.

Villamanta: historia junto al río Perales
Villamanta conserva un patrimonio estrechamente ligado a su carácter rural.
La iglesia parroquial de Santa Catalina constituye una de las principales referencias monumentales del casco urbano, junto con diferentes construcciones religiosas y tradicionales.
Los alrededores están marcados por el río Perales, los antiguos caminos y las vías pecuarias.
La agricultura y el vino han desempeñado históricamente un importante papel en esta zona, dejando una huella que todavía puede apreciarse en el paisaje.
Villamanta es además uno de los puntos que mejor muestran la transición entre el Suroeste agrícola y las primeras localidades de la Sierra Oeste.

Villamantilla: patrimonio rural entre encinas y caminos
Villamantilla es uno de los municipios más pequeños del Suroeste, algo que constituye precisamente parte de su atractivo.
Su patrimonio se concentra alrededor de su iglesia parroquial y de la arquitectura rural tradicional.
Fuera del núcleo urbano aparecen dehesas, encinares, caminos y vías pecuarias que permiten entender la relación histórica del municipio con la ganadería y la agricultura.
El entorno del río Perales y sus cárcavas ofrece además algunos de los paisajes más interesantes de los alrededores.
No hace falta encontrar un enorme castillo en cada municipio para hablar de patrimonio: en Villamantilla, el propio paisaje rural y la estructura tradicional del pueblo forman parte de él.

Villanueva de Perales: las antiguas cañadas que atravesaban Madrid
Villanueva de Perales posee uno de los mejores ejemplos de patrimonio ligado a las comunicaciones ganaderas tradicionales.
Por su término pasan las cañadas reales Segoviana y Leonesa, antiguas autopistas de la trashumancia que durante siglos permitieron desplazar los rebaños por la península.
El patrimonio local se completa con su iglesia parroquial y diferentes elementos de arquitectura tradicional.
Pero las vías pecuarias son las verdaderas protagonistas del paisaje. Dehesas, encinares y el entorno del río Perales permiten además realizar rutas entre Villanueva de Perales y municipios vecinos como Sevilla la Nueva.

Zarzalejo: granito, fuentes y las Machotas
Terminamos el recorrido en Zarzalejo, a los pies de Las Machotas.
Aquí el granito domina tanto el paisaje como buena parte de la arquitectura tradicional.
El municipio conserva su iglesia parroquial, fuentes históricas y numerosas construcciones realizadas con piedra de la zona, reflejo de una actividad que durante generaciones estuvo profundamente vinculada a las canteras.
Zarzalejo cuenta además con dos núcleos diferenciados —el pueblo y la zona de la estación— y un entorno extraordinario para caminar.
Las rutas hacia Las Machotas ofrecen algunas de las mejores panorámicas del sector occidental de la Sierra de Guadarrama y permiten contemplar a lo lejos el entorno de San Lorenzo de El Escorial.

26 pueblos y miles de años de historia
El recorrido permite entender algo que a menudo pasa desapercibido cuando se habla de esta parte de Madrid.
La Sierra Oeste y el Suroeste no son únicamente un destino para ir al campo.
Aquí encontramos un yacimiento romano como Piedra Escrita; castillos como los de Batres y San Martín de Valdeiglesias; el Palacio de Baena en Sevilla la Nueva y el Palacio de Villena en Cadalso; el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias; plazas históricas como las de Navalcarnero y Brunete; iglesias, ermitas, molinos, puentes y arquitectura popular.
Y junto a ese patrimonio aparecen elementos absolutamente inesperados, como el Museo Lunar de Fresnedillas de la Oliva o las gigantescas antenas de espacio profundo de Robledo de Chavela.
Todo ello rodeado por el Pantano de San Juan, el río Alberche, el Cofio, el Perales, castañares, pinares, viñedos, huertas, dehesas y montañas.
Son 26 municipios diferentes, pero juntos cuentan buena parte de la historia del oeste y suroeste de la Comunidad de Madrid.
Y lo mejor es que todo está a un paso de la capital.


