Navalcarnero, Chapinería y San Martín de Valdeiglesias se encuentran entre los municipios donde están situados los inmuebles, que serán acondicionados de urgencia y entregados amueblados a las familias que no puedan regresar a sus hogares.
La Comunidad de Madrid está preparando 62 viviendas de la Agencia de Vivienda Social (AVS) para ofrecer alojamiento temporal a las familias que hayan perdido su residencia habitual o no puedan regresar a ella como consecuencia de los graves incendios forestales que han afectado este verano a la Sierra Oeste.
Los inmuebles se encuentran distribuidos entre Navalcarnero, Chapinería, San Martín de Valdeiglesias, Alcorcón, Móstoles, Majadahonda y Arroyomolinos, una ubicación que permitirá mantener a buena parte de los damnificados relativamente cerca de sus municipios mientras se reparan o reconstruyen las viviendas afectadas por las llamas.
La medida supone la puesta en marcha efectiva de una de las actuaciones anunciadas a finales de julio dentro del plan urgente de vivienda de la Comunidad de Madrid para atender a los damnificados por los incendios.

Más de 2,5 millones para acondicionar las viviendas
La puesta a punto de los 62 inmuebles se realizará mediante 14 contratos de emergencia, adjudicados el pasado 6 de agosto, con una inversión conjunta de 2.568.101,44 euros.Las actuaciones permitirán que las viviendas puedan ser ocupadas por las familias afectadas y contemplan trabajos para garantizar el correcto funcionamiento de servicios esenciales como agua, electricidad y gas, además de reparaciones en cerramientos, instalaciones y fontanería.
Las viviendas serán entregadas amuebladas, de manera que los damnificados puedan instalarse en ellas sin tener que asumir inicialmente el equipamiento de un nuevo hogar. Los trabajos cuentan con un plazo máximo de ejecución de un mes, aunque el objetivo es que los primeros inmuebles puedan estar disponibles cuanto antes para atender las necesidades habitacionales surgidas tras los incendios.
Navalcarnero, Chapinería y San Martín, entre los municipios elegidos
Tres de las localidades en las que se encuentran las viviendas forman parte del ámbito de la Sierra Oeste y el suroeste madrileño: Navalcarnero, Chapinería y San Martín de Valdeiglesias. Por el momento no se ha hecho público el reparto concreto de las 62 viviendas entre los siete municipios.
Suroeste Madrid ha solicitado a la Comunidad de Madrid información sobre cuántos inmuebles se encuentran en cada una de estas tres localidades, así como sobre el número de familias que han solicitado acogerse a la medida, los plazos previstos para los primeros realojos y el procedimiento que deberán seguir los damnificados.
Un plan urgente de vivienda dotado con 30 millones
La actuación forma parte del paquete de medidas puesto en marcha por el Gobierno regional tras los incendios forestales que afectaron gravemente a numerosos municipios de la Sierra Oeste durante el mes de julio. La Comunidad de Madrid anunció entonces un plan urgente de vivienda dotado con 30 millones de euros y estructurado en tres grandes líneas de actuación.
La primera contempla precisamente el realojo temporal en inmuebles disponibles de la Agencia de Vivienda Social para aquellas personas que no puedan regresar a sus domicilios. La adjudicación se realizará mediante el procedimiento de emergencia social previsto para situaciones extraordinarias. A esta medida se añaden ayudas directas de hasta el 100 % del alquiler durante un periodo de 12 meses para las familias cuyos hogares hayan quedado temporalmente inhabitables. El objetivo es que los afectados dispongan de una alternativa residencial mientras se realizan las obras necesarias y que no tengan que asumir simultáneamente el coste de otro alquiler.
Ayudas para reparar y reconstruir las casas afectadas
La tercera línea del plan está destinada a financiar la reparación y reconstrucción de los inmuebles dañados por los incendios.Estas ayudas podrán beneficiar tanto a propietarios de su vivienda habitual como a inquilinos cuyo domicilio haya resultado afectado. También podrán acogerse los propietarios de viviendas alquiladas cuando estas constituyan la residencia habitual de sus arrendatarios.
Con el acondicionamiento de las primeras 62 viviendas sociales comienza así a materializarse una de las medidas diseñadas para afrontar una de las consecuencias más graves dejadas por los incendios: la situación de las familias que, semanas después de las llamas, todavía no pueden regresar a sus hogares.


