Las enormes columnas de humo y el resplandor de las llamas marcaron el paisaje de Villamantilla y Quijorna durante una de las jornadas más críticas de los incendios de julio. Desde ambos municipios pudo contemplarse la magnitud de un fuego que obligó a evacuar o confinar a miles de personas en la Sierra Oeste.
El cielo dejó de tener su aspecto habitual. Durante la jornada del 24 de julio, desde municipios como Villamantilla y Quijorna, las enormes columnas de humo que se levantaban en el horizonte mostraban la dimensión que habían alcanzado los incendios forestales que arrasaban el oeste de la Comunidad de Madrid.
Las imágenes tomadas desde ambas localidades reflejaron una situación difícil de olvidar: grandes masas de humo cubriendo el paisaje, el horizonte teñido por el fuego y unas llamas visibles desde kilómetros de distancia. ABC recogió aquel día imágenes grabadas desde Villamantilla y Quijorna que mostraban la magnitud de la emergencia. La agencia EFE distribuyó igualmente imágenes desde ambos municipios durante aquella jornada.
Una emergencia sin precedentes en la zona
Para entonces, la situación había alcanzado una dimensión extraordinaria. Los incendios que inicialmente avanzaban desde diferentes puntos de la Sierra Oeste terminaron formando una gran emergencia forestal.
El 24 de julio, los incendios activos de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox se fusionaron en el denominado Incendio Forestal Sierra Oeste. La gravedad de la situación llevó además a declarar durante aquella madrugada la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Ávila y Toledo.
Las cifras de aquellas horas reflejaban la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Alrededor de 19.000 personas se encontraban evacuadas o confinadas, cuatro municipios habían sido desalojados y decenas de viviendas habían resultado afectadas.
Mientras los equipos de emergencia concentraban sus esfuerzos en contener los diferentes frentes, los habitantes de los municipios cercanos observaban con preocupación una evolución que podía cambiar en cuestión de minutos debido al viento, las altas temperaturas y la extrema sequedad del terreno.
El fuego visto desde Villamantilla
Villamantilla se convirtió durante aquellos días en uno de los puntos desde los que se podía apreciar con claridad la enorme dimensión del incendio.
Las imágenes mostraban un horizonte dominado por el humo y las llamas mientras los servicios de emergencia trabajaban en distintos puntos de la comarca. La proximidad del fuego mantuvo a los habitantes pendientes constantemente de las indicaciones de las autoridades y de la evolución de los diferentes frentes.
En localidades cercanas, los polideportivos y otros espacios municipales se transformaron además en improvisados lugares de acogida para las personas que habían tenido que abandonar sus viviendas. En Villamanta, por ejemplo, fueron alojados vecinos desalojados de Aldea del Fresno mientras continuaba la emergencia.
Quijorna, pendiente de la evolución de las llamas
También desde Quijorna las imágenes resultaban sobrecogedoras.
La columna de humo podía observarse desde el municipio mientras los vecinos seguían las informaciones sobre la evolución de los incendios y las autoridades municipales trasladaban las indicaciones de los servicios de emergencia.
La distancia no impedía percibir la magnitud de lo que estaba ocurriendo. El incendio había adquirido unas dimensiones capaces de modificar el paisaje visible desde numerosos puntos del suroeste madrileño y convertir el humo en una presencia constante sobre buena parte de la comarca.
Durante aquellas jornadas, la prioridad absoluta de los servicios de emergencia fue proteger a la población. Miles de personas habían tenido que abandonar sus casas en diferentes municipios mientras bomberos, agentes forestales, Guardia Civil, Protección Civil, servicios sanitarios y numerosos medios terrestres y aéreos trabajaban sobre el terreno.
Un paisaje difícil de olvidar
Las fotografías y vídeos tomados desde Villamantilla y Quijorna forman ya parte de la memoria de aquellos días.
No muestran únicamente un incendio forestal. Muestran la dimensión que puede alcanzar el fuego cuando se combinan unas condiciones meteorológicas extremas, vegetación seca y diferentes incendios avanzando simultáneamente sobre un mismo territorio.
La emergencia continuaría todavía durante varios días. No fue hasta el 30 de julio cuando el Incendio Forestal Sierra Oeste fue considerado estabilizado en la Comunidad de Madrid. Para entonces, el paisaje de una parte importante de la comarca había cambiado por completo.
El balance final permite comprender lo que aquellos vecinos estaban contemplando desde la distancia: alrededor de 27.000 hectáreas resultaron afectadas solamente en territorio de la Comunidad de Madrid.
Hoy, con el fuego ya controlado y la Sierra Oeste afrontando su recuperación, aquellas imágenes tomadas desde Villamantilla y Quijorna permanecen como testimonio de unas jornadas en las que el humo ocultó el horizonte y las llamas mantuvieron en vilo a toda una comarca.

