Fue encontrado exhausto y deshidratado en Pelayos de la Presa después de haber permanecido posiblemente varios días vagando por una de las zonas afectadas por el fuego. Diez días después, recuperado y rodeado de cariño, comienza para él una segunda oportunidad.
Los incendios que han golpeado la Sierra Oeste de Madrid han dejado tras de sí hectáreas arrasadas, viviendas y explotaciones afectadas y familias que ahora intentan recuperar poco a poco sus vidas. Pero entre las consecuencias del fuego hay otras víctimas de las que resulta mucho más difícil hacer balance: los animales que habitaban las zonas alcanzadas por las llamas.
Entre ellos estaba Tizón.
Este joven perro, de entre ocho meses y un año de edad y unos 20 kilos de peso, apareció el pasado 1 de agosto en Pelayos de la Presa, en una zona de chalets situada al norte del municipio. Cuando fue localizado, su estado reflejaba el calvario que posiblemente había atravesado durante los días anteriores.

Según la información facilitada a Suroeste Madrid por las personas que están colaborando en su recuperación, se cree que Tizón pudo permanecer vagando desde el incendio ocurrido el 23 de julio. La vivienda en la que aparentemente residía fue una de las afectadas por el fuego y la persona con la que vivía no ha podido ser localizada.
Exhausto, sin fuerzas y con una sed enorme
Una joven encontró a Tizón alrededor de las 20:00 horas del 1 de agosto y contactó con la Asociación Futuro de Pelayos, que desde entonces se ha hecho cargo de sus necesidades.
Solo unas horas después, aproximadamente a las 23:00, el animal ya se encontraba protegido en una casa de acogida del propio municipio.
Llegó completamente agotado. Apenas tenía fuerzas y durante los primeros momentos había que ayudar a mover sus aproximadamente 20 kilos de peso. Bebió una enorme cantidad de agua y necesitó alrededor de dos días simplemente para empezar a recuperarse del estado en el que había aparecido.
Tres días después de su rescate fue llevado a una clínica veterinaria de San Martín de Valdeiglesias. Allí estimaron que se trata todavía prácticamente de un cachorro, con una edad aproximada de entre ocho meses y un año.
También se comprobó que no tiene microchip, algo que posteriormente volvió a verificarse. Tanto la Policía Local como la Guardia Civil han sido informadas de su situación.
De no poder casi moverse a volver a ser un cachorro feliz
La transformación de Tizón ha sido extraordinaria.
Apenas cuatro días después de ser recogido comenzó a mostrar claros signos de recuperación y alegría. Diez días después de su llegada a la casa de acogida, quienes lo cuidan describen a Suroeste Madrid a un perro completamente diferente: feliz, inteligente, atento, sociable y con un carácter excepcional.
El animal que llegó sin fuerzas ha vuelto a comportarse como lo que realmente es: prácticamente un cachorro.
Y detrás de esa recuperación hay también otra historia de solidaridad.
La familia que temporalmente ha abierto las puertas de su casa a Tizón también ha sufrido las consecuencias del incendio. El fuego afectó a sus terrenos, árboles e incluso a parte de la vivienda. A pesar de encontrarse ellos mismos intentando recuperarse de lo sucedido, no dudaron en ofrecer refugio al perro.
Son guarnicioneros y hasta le han confeccionado su propia correa y un arnés para poder sacarlo a pasear.
El mismo día que recibieron a Tizón acogieron también a un pequeño gato de aproximadamente un mes de edad. En su caso, la suerte llegó rápidamente: fue adoptado ese mismo día.

Una red de solidaridad para los animales tras el incendio
La Asociación Futuro de Pelayos está cubriendo los gastos de alimentación, atención y asistencia veterinaria de Tizón y será también la encargada de gestionar su futura adopción.
Durante los días posteriores al incendio, sus integrantes se han movilizado para proporcionar comida y agua a los animales domésticos y silvestres de las zonas afectadas, recorriendo distintos puntos del municipio para intentar que ninguno quedara sin asistencia.
La historia de Tizón es así también la de muchas personas que, mientras la Sierra Oeste intenta levantarse después del fuego, están dedicando tiempo y recursos a ayudar a quienes no pueden pedir auxilio.
Porque un incendio forestal no termina cuando se apagan las últimas llamas.
Ahora falta encontrar su hogar definitivo
La casa en la que permanece Tizón es temporal, aunque sus cuidadores han dejado claro que podrá permanecer allí todo el tiempo que sea necesario hasta encontrar a la familia adecuada.
Por el momento se muestra muy sociable con las personas que visitan la vivienda. Debido a su juventud y a sus características —posiblemente tenga rasgos de pastor belga y quizá de pastor alemán— necesitará una familia consciente de que es un perro activo, inteligente y que necesita ejercicio, juego, atención y compañía.
La Asociación Futuro de Pelayos será la encargada de valorar a las posibles familias, realizar las visitas necesarias, formalizar el contrato de adopción y efectuar posteriormente el seguimiento del animal.
Buscan, por encima de todo, una adopción responsable y definitiva.
Tizón tuvo una segunda oportunidad
Resulta imposible saber cuántos animales domésticos y salvajes tuvieron que huir de las llamas durante los incendios que han castigado la Sierra Oeste. Tampoco todos los que quedaron atrapados o desorientados habrán tenido necesariamente la fortuna de encontrarse con alguien que pudiera ayudarlos.
Tizón sí la tuvo.
Sobrevivió al fuego. Sobrevivió a los días en los que posiblemente estuvo vagando. Llegó exhausto, deshidratado y prácticamente sin fuerzas y encontró a una joven que decidió no mirar hacia otro lado, una asociación dispuesta a hacerse cargo de él y una familia afectada también por el incendio que, aun teniendo que reconstruir parte de su propia vida, encontró sitio para salvar la suya.
Diez días después, Tizón vuelve a ser feliz.
Ahora solo queda el último capítulo de su historia: encontrar una familia que convierta aquel refugio provisional que encontró después del incendio en algo que pueda conservar para siempre: un hogar.
Las personas interesadas en adoptar a Tizón pueden contactar con la Asociación Futuro de Pelayos en el teléfono 601 065 547 o a través del correo electrónico asociacionfuturodepelayos@gmail.com.



