Las obras de la conexión ferroviaria entre Móstoles y Navalcarnero quedaron paralizadas en 2010 después de haberse construido parte de la infraestructura. Dieciséis años después, el Ministerio de Transportes ha puesto en marcha un nuevo estudio para analizar la viabilidad de prolongar la línea C-5 de Cercanías hasta Navalcarnero y determinar qué puede aprovecharse de aquel proyecto inacabado.
Navalcarnero lleva más de dos décadas esperando una conexión ferroviaria con Madrid. La historia del conocido como tren de Navalcarnero comenzó mucho antes de que aparecieran las primeras máquinas sobre el terreno. Ya en 2003, MINTRA, organismo dependiente de la Comunidad de Madrid, convocó la redacción del proyecto de construcción de una nueva línea ferroviaria entre Móstoles y Navalcarnero. La iniciativa evolucionó durante los años siguientes hasta convertirse en uno de los grandes proyectos de transporte impulsados por el Gobierno de Esperanza Aguirre.
El proyecto pretendía conectar Navalcarnero con Móstoles mediante una línea de aproximadamente 15 kilómetros que pasaría por el entorno de Arroyomolinos y permitiría enlazar con la red ferroviaria hacia Madrid. La Comunidad de Madrid adjudicó la construcción y explotación mediante concesión a una sociedad vinculada a OHL y las obras comenzaron finalmente a finales de la década de los 2000. Lo que durante años había sido una promesa empezó entonces a convertirse en una infraestructura real: se excavaron túneles, comenzaron a levantarse estaciones y se trabajó en diferentes puntos del trazado.
Sin embargo, el proyecto comenzó pronto a atravesar dificultades económicas y contractuales. A finales de 2009 los trabajos se detuvieron y, en mayo de 2010, las obras acumulaban ya alrededor de seis meses de paralización. Trabajadores vinculados al proyecto estimaban entonces que aproximadamente el 40 % de la infraestructura estaba ejecutada. Buena parte de la plantilla fue trasladada a otras obras y lo que inicialmente podía parecer una interrupción temporal acabó convirtiéndose en una paralización que se prolongaría durante años.

Comenzó entonces un largo enfrentamiento entre la Comunidad de Madrid y la concesionaria por las condiciones económicas y contractuales del proyecto. Hubo reclamaciones, sanciones y procedimientos judiciales, pero ninguna de aquellas actuaciones consiguió que las máquinas regresaran para terminar la línea. Navalcarnero se quedó sin tren y, a lo largo del trazado, permanecieron numerosas estructuras construidas para una infraestructura que nunca llegó a transportar un solo viajero.
Uno de los símbolos más llamativos de aquella situación fue la enorme tuneladora utilizada para construir parte del recorrido subterráneo en Móstoles. La máquina, de más de diez metros de diámetro y cuyo coste se situó en torno a los 40 millones de euros, quedó atrapada durante años en el túnel de Parque Coimbra. Finalmente comenzó a ser desmantelada en 2017, convirtiéndose prácticamente en una metáfora del abandono del proyecto ferroviario.
Las obras inacabadas siguieron generando problemas mucho después de la paralización. En 2023, el Ayuntamiento de Móstoles llegó a solicitar a la Comunidad de Madrid una inspección urgente después de detectar grietas y grandes socavones en terrenos próximos a la avenida Iker Casillas por los que debía discurrir la línea. Más de una década después de detenerse los trabajos, las consecuencias de aquella infraestructura inacabada seguían siendo visibles.
Las informaciones publicadas en los últimos años sitúan en más de 160 millones de euros el dinero invertido en las obras antes de que el proyecto quedara abandonado. Por eso, el caso del tren de Navalcarnero es diferente al de otras infraestructuras anunciadas que nunca pasaron del papel: aquí sí hubo obras, túneles, estructuras y estaciones iniciadas. Una parte considerable del proyecto llegó a construirse, pero nunca pudo entrar en servicio.
Navalcarnero nunca dejó de reclamar el tren
Durante todos estos años, la necesidad de mejorar las comunicaciones de Navalcarnero no desapareció. Al contrario, el municipio y buena parte del Suroeste de Madrid han seguido creciendo mientras el vehículo privado y los autobuses continúan desempeñando un papel fundamental para desplazarse hacia Madrid. El Ayuntamiento de Navalcarnero ha reclamado en diferentes ocasiones la recuperación de una conexión ferroviaria, una reivindicación que volvió a cobrar protagonismo ante los problemas de movilidad asociados a las obras y al tráfico de la A-5.
Y en 2026 se ha producido el movimiento más importante de los últimos años. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible adjudicó el pasado mes de mayo un estudio de viabilidad para analizar la prolongación de la línea C-5 de Cercanías desde Móstoles hasta Navalcarnero. El contrato se ha formalizado por 619.266 euros, IVA incluido, y dispone de un plazo de ejecución de 24 meses.
Esto no significa que las obras del tren hayan vuelto a comenzar. El proceso se encuentra todavía en una fase de estudio y será necesario determinar cuál es actualmente la mejor solución ferroviaria, cuánto costaría, qué trazado debería seguir y, especialmente, qué parte de las infraestructuras construidas hace más de 15 años puede recuperarse y reutilizarse.
Esta última cuestión será especialmente importante. Después de tantos años de abandono, no puede darse por hecho que los túneles, estructuras y demás elementos ejecutados para el proyecto original puedan incorporarse directamente a una futura línea. El nuevo estudio deberá comprobar su estado de conservación y analizar su compatibilidad con las necesidades actuales de Cercanías.
También existe una diferencia fundamental entre aquel proyecto y el que ahora se estudia. Ya no se plantea simplemente recuperar el antiguo tren Móstoles-Navalcarnero, sino estudiar una prolongación de la C-5 de Cercanías. El objetivo sería integrar Navalcarnero directamente en la red ferroviaria estatal y analizar las alternativas necesarias desde Móstoles-El Soto.
Una conexión importante para buena parte del Suroeste
Aunque Navalcarnero sería el principal beneficiado, la repercusión de una futura conexión ferroviaria podría extenderse mucho más allá del municipio. La documentación y las informaciones relacionadas con el nuevo estudio contemplan analizar la movilidad de otras localidades del entorno y las posibilidades futuras de la red. Entre los municipios mencionados aparecen Sevilla la Nueva, Navas del Rey y Cenicientos, entre otros.
La llegada del Cercanías a Navalcarnero podría convertirse así en una puerta de acceso al ferrocarril para numerosos vecinos del Suroeste y de la Sierra Oeste que actualmente dependen fundamentalmente de la carretera. Para localidades situadas más al oeste, disponer de una conexión ferroviaria relativamente próxima permitiría combinar autobús y tren y ofrecer una alternativa adicional al desplazamiento en vehículo privado hasta Madrid.
Pero todavía habrá que esperar. El estudio dispone de 24 meses de plazo, por lo que sus conclusiones no serán inmediatas. Posteriormente tendría que seleccionarse una alternativa, desarrollarse los proyectos correspondientes, superar los trámites administrativos necesarios, garantizar la financiación y, finalmente, licitar y ejecutar las obras. Por eso, a día de hoy no existe una fecha oficial para la llegada del Cercanías a Navalcarnero.
Lo que sí existe por primera vez en muchos años es un procedimiento concreto para estudiar nuevamente la conexión. Han pasado 16 años desde que aquellas obras quedaron paralizadas, tiempo durante el cual Navalcarnero y el conjunto del Suroeste de Madrid han seguido creciendo y aumentando sus necesidades de movilidad.
El tren proyectado durante el Gobierno de Esperanza Aguirre quedó a medio construir y dejó tras de sí una importante inversión y numerosas infraestructuras sin terminar. Ahora corresponde al Ministerio de Transportes determinar si parte de aquel trabajo puede tener una segunda vida y servir como base para conseguir que la C-5 llegue finalmente hasta Navalcarnero.
Después de más de dos décadas de proyectos, obras, paralizaciones y reivindicaciones, la cuestión vuelve a estar encima de la mesa. Navalcarnero vuelve a tener una posibilidad de recuperar su conexión ferroviaria, aunque todavía queda un largo camino por recorrer antes de poder hablar de trenes circulando.
Y la pregunta que muchos vecinos llevan años haciéndose continúa abierta: ¿llegará esta vez el Cercanías a Navalcarnero?


