Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Las fiestas patronales de San Martín de Valdeiglesias se están celebrando este año en un contexto muy diferente al habitual. Poco más de un mes después del gran incendio que arrasó miles de hectáreas de la Sierra Oeste y golpeó especialmente al municipio y al entorno del Pantano de San Juan, el programa festivo ha abierto un debate político sobre las prioridades de gasto del Ayuntamiento y la forma de impulsar la recuperación económica de la localidad.
El principal foco de controversia está en los 229.900 euros destinados por el Ayuntamiento a la concesión de los festejos taurinos incluidos en la programación. El PSOE local considera que se trata de un gasto difícil de justificar mientras todavía existen negocios que sufren directamente las consecuencias económicas del incendio.
El Gobierno municipal, encabezado por el PP, defiende por el contrario que la contratación estaba realizada antes de que se produjera el incendio y sostiene que mantener las fiestas puede contribuir precisamente a recuperar el turismo y el consumo en los establecimientos del municipio.
El portavoz socialista en San Martín de Valdeiglesias, Luis Haro, ha calificado de «innecesario» que el Ayuntamiento subvencione con esa cantidad los festejos taurinos.

Su crítica no se centra en la celebración de las fiestas en sí, sino en la cuantía destinada a determinadas actividades en un momento en el que parte del tejido económico local continúa afectado por las consecuencias del fuego.
Haro sostiene que debe buscarse un equilibrio entre el derecho de los vecinos a celebrar sus fiestas y la situación de quienes han sufrido pérdidas económicas o mantienen sus negocios paralizados tras el incendio.
La controversia se produce además en un momento especialmente complicado para la economía turística de San Martín de Valdeiglesias. Durante agosto se registró una importante caída de visitantes y, a comienzos de septiembre, varios negocios vinculados al Pantano de San Juan continuaban sin poder recuperar su actividad normal.
Los trabajos de retirada y revisión del arbolado afectado por el fuego siguen condicionando el acceso a determinadas zonas, especialmente por el peligro que suponen los árboles dañados que pueden caer sobre caminos, instalaciones o espacios frecuentados por visitantes.
El Gobierno municipal defiende una estrategia distinta. Desde el Ayuntamiento consideran que las fiestas pueden convertirse en una herramienta para atraer nuevamente visitantes y reactivar el comercio y la hostelería después de uno de los peores meses de agosto que recuerda el sector turístico local.
El concejal de Turismo, David Ocaña, ha defendido que el gasto destinado a los festejos se mantiene en niveles similares a los de ejercicios anteriores y recuerda que la licitación de los eventos taurinos se realizó antes del incendio de julio.
El Consistorio calcula que las fiestas pueden generar hasta 1,2 millones de euros de impacto económico en el municipio, gracias al gasto de vecinos y visitantes en bares, restaurantes, comercios y otros establecimientos.
Desde el Ejecutivo local insisten así en que el objetivo no es únicamente mantener una programación tradicional, sino aprovechar las fiestas como reclamo para recuperar parte de la actividad económica perdida durante las semanas posteriores al incendio.
El debate político se extendió también al tradicional espectáculo de fuegos artificiales celebrado en la medianoche del 2 al 3 de septiembre en el Castillo de la Coracera.
La diputada de Más Madrid Aitana Garrido, residente en la zona, cuestionó que se mantuviera un espectáculo pirotécnico pocas semanas después del mayor incendio registrado en la Sierra Oeste y en un municipio considerado zona de alto riesgo de incendio.
Desde Más Madrid señalaron además la contradicción que, a su juicio, supone permitir la pirotecnia mientras permanecen restricciones sobre determinadas actividades y trabajos en terrenos afectados por el fuego.
El Ayuntamiento defendió que el espectáculo se desarrollaba dentro del núcleo urbano y que durante décadas no se habían registrado incidentes relacionados con esta actividad. También aseguró que se cancelaría si las condiciones meteorológicas, especialmente el viento, hacían desaconsejable su celebración.
El espectáculo finalmente se llevó a cabo, por lo que el debate se centra ahora principalmente en la oportunidad política y económica de mantener determinados gastos festivos durante el proceso de recuperación.
El trasfondo de esta controversia continúa siendo la situación del Pantano de San Juan, uno de los principales motores turísticos de San Martín de Valdeiglesias.
A comienzos de septiembre, establecimientos de la zona seguían pendientes de recuperar completamente su actividad después de varias semanas sin ingresos. El Ayuntamiento explicó entonces que continuaban los trabajos para localizar y retirar pinos afectados por el fuego que, pese a conservar aparentemente parte de su estructura, podían presentar daños internos y riesgo de caída.
La recuperación del turismo es, precisamente, uno de los argumentos utilizados por el Gobierno local para defender la celebración de las fiestas.
La oposición comparte la necesidad de recuperar cuanto antes la actividad económica del municipio, pero cuestiona qué tipo de gasto público debe priorizarse mientras continúan las consecuencias del incendio.
La polémica refleja así dos posiciones diferentes sobre cómo debe afrontar San Martín de Valdeiglesias las semanas posteriores al incendio.
Por un lado, el Ejecutivo municipal considera que mantener las fiestas y su capacidad de atraer visitantes ayuda a recuperar la normalidad y puede proporcionar ingresos inmediatos a numerosos negocios del casco urbano.
Por otro, PSOE y Más Madrid han planteado dudas sobre algunas decisiones concretas, desde los 229.900 euros destinados a los festejos taurinos hasta el mantenimiento de la pirotecnia, defendiendo que el contexto generado por el incendio debería llevar a revisar algunas prioridades.
Mientras continúa el debate político, San Martín de Valdeiglesias afronta el reto de recuperar su principal actividad turística sin perder de vista la reconstrucción ambiental y económica de uno de los municipios más golpeados por el incendio de la Sierra Oeste.