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A poco más de una hora de Madrid, Pelayos de la Presa reúne algunos de los grandes atractivos de la Sierra Oeste: las aguas del Pantano de San Juan, un entorno privilegiado para disfrutar del verano y el monasterio más antiguo de la Comunidad de Madrid.
No hace falta salir de la Comunidad de Madrid para encontrar un lugar donde pasar un día de verano entre agua, naturaleza e historia. En plena Sierra Oeste, Pelayos de la Presa ofrece una combinación difícil de encontrar a tan poca distancia de la capital: zonas de baño y deportes acuáticos junto a uno de los enclaves históricos más singulares de la región.
Uno de los grandes protagonistas de la zona es el Pantano de San Juan, conocido popularmente como la “playa de Madrid”. El embalse, formado por las aguas del río Alberche, se extiende por los términos de varios municipios y ofrece alrededor de 14 kilómetros de orillas, con pequeñas playas y calas rodeadas de pinares y encinas.
Además del baño, el entorno permite practicar diferentes actividades acuáticas, como piragüismo, vela o remo. Entre sus zonas más conocidas se encuentran Virgen de la Nueva y El Muro, dos de los puntos tradicionalmente más frecuentados durante los meses de verano.

Pero Pelayos de la Presa ofrece mucho más que agua y naturaleza.
Muy cerca del embalse se encuentran las ruinas del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, considerado el monasterio más antiguo de la Comunidad de Madrid y el único monasterio cisterciense conservado en la región.
El conjunto constituye una de las grandes joyas patrimoniales de la Sierra Oeste. Entre sus espacios destacan la iglesia, el claustro y las dependencias que antiguamente articulaban la vida de la comunidad monástica, como la sala capitular, el refectorio o el armarium, destinado a los libros.
Su historia también está marcada por décadas de abandono y expolio. En 1974, el arquitecto Mariano García Benito adquirió las ruinas después de encontrar un anuncio de venta en un periódico y comenzó una labor destinada a frenar su deterioro. Desde 2004, el conjunto pertenece a la Fundación Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias.
La cercanía entre ambos lugares permite organizar una escapada en la que combinar una mañana descubriendo el patrimonio histórico de Pelayos de la Presa con unas horas junto al agua y la naturaleza.
La zona ofrece además otras posibilidades para quienes prefieran una jornada más activa. Entre Pelayos de la Presa y el embalse de Picadas discurre una sencilla ruta ciclista de menos de diez kilómetros que aprovecha el trazado de una antigua vía ferroviaria que nunca llegó a entrar en servicio y atraviesa un paisaje de pinares junto al agua.
Pelayos de la Presa demuestra así que algunos de los planes más completos del verano pueden encontrarse mucho más cerca de casa de lo que pensamos: playa, deporte, naturaleza y siglos de historia reunidos en uno de los rincones más característicos de la Sierra Oeste madrileña.