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Teresa Sánchez, sanitaria y vecina de San Martín de Valdeiglesias, es la impulsora de una petición que reclama a las administraciones estudiar una conexión ferroviaria para la Sierra Oeste. Los incendios de este verano han vuelto a poner sobre la mesa la dependencia de las carreteras y las dificultades de transporte que, según denuncia, condicionan desde hace años la vida de trabajadores, estudiantes y personas mayores.
«La Sierra Oeste no puede seguir esperando: merece avanzar. Y el futuro no se hereda, se construye».
Con estas palabras termina Teresa Sánchez su conversación con Suroeste Madrid. Tiene 56 años, vive en San Martín de Valdeiglesias, trabaja como sanitaria y asegura conocer muy bien lo que supone depender de unas comunicaciones que considera insuficientes.
Por motivos laborales tiene que desplazarse constantemente y explica que esos trayectos le restan cada día un tiempo que difícilmente puede recuperar. «La falta de unas comunicaciones adecuadas hace que mis desplazamientos me resten un tiempo que no tengo y, con ello, una calidad de vida que también merezco», señala.

Teresa figura como creadora de la petición de Change.org «Que España no nos conozca solo por los incendios. ¡Tren para la Sierra Oeste ya!», una iniciativa que pide a la Comunidad de Madrid y al Gobierno de España que estudien una conexión ferroviaria capaz de comunicar la comarca con Madrid y con la red de Cercanías.
Pero quienes impulsan la iniciativa insisten en que la reivindicación va mucho más allá de pedir simplemente un tren.
«No se trata únicamente de reivindicar un tren, sino de poner sobre la mesa un problema mucho más amplio: la falta de unas comunicaciones adecuadas que permitan a quienes vivimos en la Sierra Oeste estudiar, trabajar, acudir a un hospital o simplemente desplazarnos con normalidad», explica Sánchez.
El título elegido para la campaña no es casual.
Los graves incendios sufridos este verano en la Sierra Oeste volvieron a mostrar, según Teresa, la vulnerabilidad de algunos municipios cuando las carreteras quedan afectadas.
«Llevamos décadas reclamando mejoras en las comunicaciones de la zona», recuerda. Durante los incendios, añade, en lugares como San Martín de Valdeiglesias hubo momentos en los que los vecinos se encontraron prácticamente incomunicados.
La impulsora de la petición asegura que hubo personas que, debido a las dificultades para desplazarse, perdieron citas médicas e incluso intervenciones que llevaban mucho tiempo esperando.
De ahí surgió una de las ideas que vertebran la iniciativa: que la Sierra Oeste no aparezca en el mapa informativo únicamente cuando ocurre una tragedia.
«Queremos que también se hable de nuestras necesidades, de nuestras carencias y, sobre todo, de las soluciones que necesitamos para avanzar», afirma.

Para Teresa Sánchez, el principal problema actual es que la comarca no dispone de un transporte público «suficientemente frecuente, fiable y adaptado a las necesidades reales de la población».
La situación afecta especialmente a quienes no disponen de vehículo privado.
Trabajadores, estudiantes y personas mayores dependen en numerosos municipios del autobús para llegar a Madrid, centros educativos o instalaciones sanitarias.
«No estamos hablando de situaciones puntuales, sino de un problema estructural que condiciona diariamente la vida de miles de personas», sostiene.
Uno de los ejemplos que pone es el acceso a determinados hospitales. Según relata, algunos trayectos requieren varios enlaces y largas esperas.
«Para una persona joven que dispone de tiempo y movilidad puede resultar incómodo. Para una persona mayor, con movilidad reducida o que necesita acudir a una consulta médica, puede convertirse directamente en una barrera».
Los promotores de la iniciativa no presentan un trazado cerrado.
Su planteamiento pasa por estudiar si una futura conexión ferroviaria podría partir de la extensión de Cercanías desde Móstoles hasta Navalcarnero y, desde allí, analizar las posibilidades de continuar hacia la Sierra Oeste.
Teresa menciona municipios como San Martín de Valdeiglesias o Cenicientos, aunque insiste en que corresponde a los técnicos determinar qué recorrido sería viable y dónde podrían situarse las estaciones.
«No pretendemos determinar desde ahora cuál debería ser el trazado definitivo. Entendemos que tanto el recorrido como la ubicación de las posibles estaciones deben establecerse mediante los correspondientes estudios técnicos, económicos y medioambientales. Lo que reclamamos es que se estudie seriamente la posibilidad».
La petición publicada en Change.org menciona, entre otros, a San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, Navas del Rey, Chapinería, Colmenar del Arroyo, Navalagamella, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Valdemaqueda y Zarzalejo, aunque plantea que el trazado definitivo debería determinarlo un estudio técnico.
Sánchez amplía incluso el foco a municipios próximos de la provincia de Ávila que mantienen una estrecha relación con esta parte de Madrid y que también presentan importantes dificultades de comunicación.
La reivindicación vecinal llega precisamente cuando existe un movimiento institucional en materia ferroviaria en el suroeste madrileño.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible puso en marcha el estudio de viabilidad para analizar la conexión de Cercanías entre Móstoles y Navalcarnero.
El contrato contempla un plazo de 24 meses y no se limita exclusivamente a estudiar ese tramo. La documentación oficial establece también que deberán analizarse posibles actuaciones para proporcionar servicio ferroviario a otros municipios del oeste y suroeste y estudiar cómo extender los beneficios de las nuevas líneas a otras poblaciones.
El propio Ministerio señala que el área de influencia podría alcanzar municipios como Cenicientos, Sevilla la Nueva y Navas del Rey.
Para Teresa, este proceso representa precisamente una oportunidad.
«Si se estudia la recuperación de esa conexión, sería interesante analizar también sus posibilidades de ampliación futura hacia la Sierra Oeste», explica.
No sostiene que el futuro Cercanías deba prolongarse necesariamente hasta la comarca, sino que pide aprovechar el estudio para analizar qué posibilidades reales existen.
La antigua conexión Móstoles-Navalcarnero constituye, además, uno de los capítulos más conocidos de las infraestructuras pendientes en esta parte de Madrid. El Ministerio recuerda que el Estado y la Comunidad firmaron un protocolo en 2009 para desarrollar la línea. Las obras quedaron posteriormente inconclusas y la infraestructura parcialmente ejecutada deberá ser analizada ahora para determinar qué elementos podrían aprovecharse.

Los impulsores de la petición son conscientes de que cualquier infraestructura ferroviaria necesitaría años para convertirse en realidad, incluso en el supuesto de resultar viable.
Por eso también reclaman medidas inmediatas.
Entre ellas, más frecuencias de autobús, servicios nocturnos, mejores conexiones entre municipios y más servicios hacia los hospitales.
También plantean lanzaderas para zonas de gran afluencia estival como el entorno del pantano de San Juan.
«La población necesita un transporte que permita organizar su vida y no uno que obligue a adaptar toda su vida a unos horarios o servicios extremadamente limitados», resume Sánchez.
Uno de los principales interrogantes que plantea una posible extensión ferroviaria hacia la Sierra Oeste es su viabilidad en una comarca formada por municipios relativamente pequeños y dispersos.
Teresa admite abiertamente esa dificultad.
«Entendemos perfectamente que se trata de un proyecto complejo y que requiere una planificación rigurosa, pero precisamente por eso pedimos que se estudie».
Y añade: «No estamos diciendo que sea sencillo, barato o inmediato. Estamos diciendo que la Sierra Oeste debería tener la misma oportunidad que otras zonas de analizar sus posibilidades de futuro».
Para los promotores, las comunicaciones condicionan no solo la movilidad sino también las posibilidades económicas y demográficas de la comarca.
Una mejor conexión permitiría, defienden, facilitar el acceso a puestos de trabajo, hospitales y centros educativos, reducir la dependencia del vehículo privado y generar nuevas oportunidades para sectores como el comercio y el turismo.
La recogida de firmas no será, según sus impulsores, la única actuación.
Teresa asegura que ya han contactado con distintas administraciones y organismos y recuerda que anteriormente los vecinos han realizado protestas y recogidas de firmas para reclamar mejoras en el transporte.
También adelanta que están trabajando en nuevas iniciativas, aunque por el momento prefieren no hacer públicos los detalles.
«Nuestra intención es que la reivindicación no se limite a una recogida de firmas online. Queremos seguir generando participación y conseguir que la situación de la Sierra Oeste esté presente en el debate público e institucional».
Cuando consideren que existe un respaldo suficiente, su intención es trasladar formalmente la petición a las administraciones competentes.
Al terminar la entrevista, Teresa vuelve una y otra vez a una misma idea: que vivir en un pueblo no debería significar renunciar a determinados servicios u oportunidades.
«Somos de pueblo, sí, pero no vivimos de espaldas al mundo ni tenemos una mentalidad cerrada. Queremos raíces, pero también futuro; queremos conservar lo nuestro, pero sin renunciar a avanzar».
Y termina con una frase que resume toda la reivindicación:
«No se trata de pedir privilegios; se trata de exigir futuro».
Para la impulsora de la petición, el debate del tren es, en realidad, un debate sobre cómo quieren vivir quienes permanezcan en la Sierra Oeste dentro de veinte o treinta años.
«Queremos una comarca con oportunidades, con acceso a los servicios esenciales y con capacidad para que sus vecinos puedan quedarse a vivir, estudiar, trabajar y desarrollar su proyecto de vida aquí».