-PUBLICIDAD-
spot_img
spot_img
InicioMunicipiosBruneteVecinos de la Sierra Oeste, hartos de quedarse en tierra con la...

Vecinos de la Sierra Oeste, hartos de quedarse en tierra con la línea de autobús 551: «He llegado a esperar dos horas»

Usuarios habituales denuncian autobuses que llegan completos, servicios en los que no pueden subir más viajeros y largas esperas para regresar desde Madrid. El propio Consorcio reconoció en 2024 la «alta ocupación» de la línea durante el verano y llegó a reforzar sus expediciones hasta un 69 %.

Coger el autobús para ir a trabajar no debería convertirse cada mañana en una carrera por conseguir sitio, ni regresar de Madrid debería significar permanecer una o dos horas esperando hasta que aparezca un vehículo con plazas disponibles. Sin embargo, esa es la situación que denuncian vecinos de la Sierra Oeste que dependen de la línea 551 para sus desplazamientos diarios.

La 551 es una de las principales conexiones en transporte público del corredor de la M-501. Parte actualmente de Cuatro Vientos y pasa por Alcorcón, Móstoles, Villaviciosa de Odón, Brunete, Chapinería, Navas del Rey, Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias, con servicios que continúan hasta El Tiemblo y Cebreros, ya en la provincia de Ávila. El propio Consorcio Regional de Transportes recoge este recorrido. (crtm.es)

Para los vecinos de municipios como Brunete, Chapinería, Navas del Rey, Pelayos o San Martín, la línea no es simplemente una alternativa al coche. Para quienes no disponen de vehículo propio, es el transporte del que dependen para acudir al trabajo, estudiar o regresar a casa. El problema comienza, según denuncian sus usuarios, cuando el autobús llega a la parada pero ya no queda sitio para ellos.

Desarrollo de páginas web para empresas locales

Levantarse antes ya no es suficiente

Vanesa, vecina de Pelayos de la Presa, trabaja como cocinera en Madrid por las mañanas y estudia por las tardes en Aluche. Para poder compaginar ambas cosas depende diariamente del transporte público y necesita coger uno de los dos primeros autobuses de la mañana, uno procedente de El Tiemblo y otro de San Martín de Valdeiglesias. Si no consigue subir, asegura, llega tarde al trabajo.

Desde hace aproximadamente seis meses, explica a Suroeste Madrid, los problemas se han vuelto habituales. «Muchas personas de Pelayos de la Presa nos quedamos fuera de estos autobuses porque suelen llegar llenos», relata. Ante esta situación comenzó a acudir cada vez más temprano a la parada para intentar situarse mejor en la cola, pero asegura que aquello tampoco resolvió el problema, ya que los vehículos continuaban llegando completos y, en ocasiones, no podían recoger a quienes esperaban en Pelayos.

La situación ha llevado a Vanesa a tomar una decisión difícil de asumir teniendo una parada de la 551 en su propio municipio: desplazarse hasta San Martín de Valdeiglesias para intentar coger allí el autobús. El cambio supone perder alrededor de 40 minutos de sueño cada día, aumentar el tiempo dedicado al desplazamiento y comenzar cada jornada sin saber con certeza si podrá llegar a tiempo a su puesto de trabajo. «Si no consigo subir a alguno de esos dos, llego tarde al trabajo, con las consecuencias que eso tiene a nivel laboral», explica.

Vanesa insiste además en que el suyo no es, según su experiencia, un problema aislado. «Afecta a estudiantes, trabajadores y otras personas que dependen del autobús para desplazarse a Madrid», señala.

Hasta dos horas esperando para poder volver a casa

Si por la mañana el problema está en conseguir llegar a Madrid, por la tarde la situación se produce en sentido contrario. Salvador utiliza la 551 seis días a la semana para desplazarse desde Pelayos de la Presa hasta Madrid o Villaviciosa de Odón y señala especialmente los servicios que parten de Cuatro Vientos aproximadamente entre las 18:30 y las 20:30 horas.

Según explica a este periódico, las dificultades son especialmente visibles durante el verano, los puentes y las horas punta, aunque asegura que la situación viene de lejos y considera que se ha ido agravando desde la pandemia. Salvador relata que algunos autobuses pueden salir ya completos de Cuatro Vientos y continuar el recorrido sin poder recoger nuevos pasajeros en determinadas paradas.

«A mí me ha tocado esperar muchas veces una o dos horas a que llegase alguno con plazas libres», asegura. Para un viajero ocasional puede suponer una molestia considerable; para alguien que utiliza la línea seis días a la semana supone condicionar sus horarios de trabajo y su vida diaria a la posibilidad de encontrar una plaza para regresar a casa.

El propio Consorcio ya reconoció la «alta ocupación» de la 551

Las quejas sobre la capacidad de la línea adquieren especial relevancia porque el propio Consorcio Regional de Transportes ya reconoció oficialmente la elevada demanda de la 551 durante el verano.

En junio de 2024, la Comunidad de Madrid anunció un importante refuerzo de la línea precisamente porque, según explicó entonces, registraba una «alta ocupación durante los meses de verano» debido tanto a los desplazamientos hacia el Pantano de San Juan como a las necesidades de trabajadores y habitantes de los municipios del corredor. (crtm.es)

Aquel refuerzo fue considerable. En días laborables, las expediciones pasaron de 78 a 110, un incremento del 41 %. Los sábados aumentaron de 50 a 80, un 60 % más, mientras que los domingos y festivos pasaron de 46 a 78, lo que suponía un incremento del 69 %. El objetivo declarado por la Comunidad era «garantizar los desplazamientos en transporte público de los vecinos de la zona» ante el notable incremento de viajeros durante el periodo estival.

El antecedente demuestra que la presión que soporta la 551 durante el verano no es una percepción exclusiva de quienes ahora protestan. La propia Administración ha reconocido anteriormente la elevada ocupación de esta conexión y la necesidad de incrementar su oferta.

Dos veranos después, los testimonios recogidos por Suroeste Madrid vuelven a poner sobre la mesa la misma cuestión: si las frecuencias y la capacidad disponibles actualmente son suficientes para atender la demanda real de la línea.

El Pantano de San Juan y los vecinos que necesitan el autobús todo el año

La afluencia de visitantes al Pantano de San Juan es precisamente uno de los asuntos que señalan los usuarios. El problema no es que quienes acuden al embalse utilicen el transporte público, sino que el aumento de viajeros durante los meses estivales pueda terminar repercutiendo en quienes necesitan la línea para sus desplazamientos cotidianos.

La propia Comunidad reconocía en 2024 esa doble demanda: por una parte, los ciudadanos que se desplazan hasta el Pantano de San Juan y, por otra, los trabajadores y habitantes de los municipios por los que pasa la 551.

Vanesa considera necesario que el servicio se dimensione teniendo en cuenta a quienes dependen del autobús los doce meses del año para acudir a sus puestos de trabajo o centros de estudio. Salvador también reclama una mejor organización de los refuerzos estivales para evitar que los servicios habituales terminen absorbiendo una demanda que deja a algunos vecinos esperando al siguiente autobús.

Reclamar y seguir esperando

Salvador asegura que ha presentado varias reclamaciones por el funcionamiento de la línea y que la respuesta recibida ha sido trasladar sus quejas a la empresa concesionaria. Sin embargo, según relata, los problemas continúan.

La situación resulta especialmente frustrante para los usuarios que no disponen de una alternativa sencilla. Si un autobús llega completo, no pueden coger otro metro, cambiar de línea unas calles más adelante o caminar hasta la siguiente estación. En municipios como Pelayos de la Presa o San Martín de Valdeiglesias, perder un autobús puede significar simplemente esperar al siguiente y confiar en que esta vez sí tenga plazas disponibles.

Y cuando la espera, como asegura Salvador que le ha ocurrido en numerosas ocasiones, alcanza una o dos horas, el problema deja de ser una simple incomodidad para afectar directamente a la conciliación, los horarios laborales y la vida cotidiana de los usuarios.

Una 551B entre Cuatro Vientos y Navas del Rey

Salvador plantea incluso una posible solución: crear una 551B que funcionase como lanzadera entre Cuatro Vientos y Navas del Rey. Su propuesta permitiría repartir a los viajeros de los municipios intermedios y liberar capacidad en los servicios que continúan hacia Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias.

Vanesa plantea una solución más general: revisar los primeros servicios de la mañana y adaptar las frecuencias o la capacidad de los vehículos a la demanda real.

Son propuestas distintas, pero ambas parten de una misma reivindicación: que coger el autobús no dependa de levantarse antes, desplazarse hasta otro municipio o tener suerte para encontrar una plaza.

Sin respuesta del Consorcio ni de CEVESA

Suroeste Madrid se ha puesto en contacto con el Consorcio Regional de Transportes de Madrid y con CEVESA para trasladarles las quejas de los usuarios y solicitar información sobre la situación actual de la línea 551. Este periódico ha preguntado si tienen constancia de problemas de capacidad en determinados servicios y si existen previsiones para reforzar o modificar las expediciones.

Hasta el momento de publicación de esta información, ninguna de las dos entidades ha respondido.

Mientras llega esa respuesta, los vecinos que dependen de la 551 continúan reclamando algo bastante más sencillo: poder subir al autobús que necesitan para ir a trabajar, estudiar o regresar a casa sin tener que preguntarse antes si esta vez habrá sitio para ellos.