La organización ha desplegado equipos en Pelayos de la Presa, Navas del Rey, San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado para detectar las necesidades que persisten tras los incendios. Hay familias que necesitan ayuda con sus viviendas, seguros, alquileres, pérdida de ingresos o la vuelta al colegio de los menores.
Semanas después de los incendios que golpearon la Sierra Oeste, las consecuencias continúan presentes en numerosos hogares. Un total de 51 familias han acudido en los últimos días a los puntos habilitados por Cruz Roja en Pelayos de la Presa, Navas del Rey, San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado para solicitar apoyo y evaluar su situación.
La intervención ha entrado ahora en una segunda fase. Superada la atención inmediata durante la emergencia, los equipos están identificando los problemas que dificultan que las personas afectadas puedan recuperar su vida cotidiana.
Vivienda, alquileres y pérdida de ingresos
Entre las necesidades detectadas se encuentra el apoyo para gestionar seguros de vivienda y tramitar las ayudas de la Comunidad de Madrid, así como la búsqueda de alojamientos temporales para quienes todavía no pueden regresar a sus casas.

También hay familias que se enfrentan a pérdidas de ingresos por la interrupción de su actividad laboral o que necesitan acceder a ayudas para poder afrontar un alquiler.
Los daños materiales siguen siendo otro de los principales problemas. Cruz Roja ha identificado hogares que necesitan reponer electrodomésticos, mobiliario y equipamiento básico, además de realizar trabajos de limpieza y pequeñas reparaciones.
Entre las actuaciones necesarias aparecen también la sustitución de ventanas y puertas o la renovación de cuadros eléctricos dañados.
Familias con menores y vuelta al colegio
La organización está prestando especial atención a los hogares con niños y adolescentes. En algunos casos se ha detectado la necesidad de reponer juegos y juguetes, pero también de preparar el próximo curso escolar después de las pérdidas provocadas por los incendios.
Cruz Roja está evaluando además el impacto sufrido por pequeños negocios y actividades económicas de la zona.
A estas necesidades materiales se suma el acompañamiento emocional y psicosocial de las personas afectadas, así como el seguimiento de situaciones especialmente vulnerables en las que deben mantenerse tratamientos, cuidados u otros apoyos.
126 personas y 23 mascotas alojadas durante la emergencia
Durante los momentos más críticos de los incendios, Cruz Roja centró su actuación en atender a las personas evacuadas.
La organización proporcionó alojamiento temporal a 126 personas y 23 mascotas y realizó 171 traslados, además de atender necesidades urgentes de alimentación, agua, ropa y alojamiento.
Ahora, con el riesgo inmediato superado, el trabajo se centra en una fase menos visible: conseguir que las familias puedan reconstruir sus hogares y recuperar poco a poco su estabilidad.
Para ello, Cruz Roja está realizando un mapeo de las zonas afectadas con el objetivo de priorizar las intervenciones y adaptar las ayudas a las necesidades concretas de cada municipio.


