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La Mussara Comunidad de Madrid reunió este domingo a más de 900 participantes en una marcha que recorrió numerosos municipios de la comarca. Dos euros de cada inscripción se destinarán a trabajos de recuperación y reforestación de la Sierra Oeste tras los incendios de este verano.
Más de 900 ciclistas participaron este domingo, 27 de septiembre, en la Mussara Comunidad de Madrid, una marcha cicloturista que convirtió las carreteras de la Sierra Oeste en protagonistas de una jornada que combinó deporte y solidaridad con el territorio afectado por los incendios forestales de este verano.
La prueba tuvo su salida y llegada en Villanueva de la Cañada y ofreció dos recorridos, de 150 y 113 kilómetros, que llevaron a los participantes por algunos de los paisajes y carreteras más representativos del oeste madrileño.
La vertiente solidaria fue uno de los elementos destacados de esta edición. Por cada ciclista inscrito, dos euros se destinarán a las labores de recuperación y reforestación de la Sierra Oeste tras el gran incendio registrado durante el verano.

La iniciativa se completa con los canales oficiales habilitados para aquellas personas que quieran realizar aportaciones adicionales destinadas a la recuperación del territorio afectado.
Aunque la participación superó los 900 ciclistas, por el momento no se ha comunicado una cifra económica definitiva correspondiente a la aportación total generada por las inscripciones.
Los itinerarios atravesaron directamente algunos de los municipios de la Sierra Oeste, entre ellos Aldea del Fresno, Chapinería, Colmenar del Arroyo y Fresnedillas de la Oliva.
El recorrido también llevó al pelotón por enclaves como Navas del Rey y Robledo de Chavela, mientras que uno de los tramos más exigentes se encontraba en la subida desde Aldea del Fresno hacia la Cruz Verde, con más de 25 kilómetros de ascenso y rampas superiores al 10 % en la zona de Zarzalejo.
De este modo, la marcha permitió a cientos de participantes atravesar algunos de los espacios que durante los últimos meses han estado marcados por las consecuencias de los incendios forestales.
La organización confirmó tras la prueba la participación de más de 900 ciclistas, que pudieron elegir entre las dos distancias previstas.
La ruta larga alcanzó los 150 kilómetros e incluyó un exigente tramo de subida de 33 kilómetros y más de 1.000 metros de desnivel positivo, mientras que la alternativa corta permitió completar un recorrido de 113 kilómetros.
La marcha supone así una nueva iniciativa vinculada a la recuperación de la Sierra Oeste, en este caso utilizando el deporte como vía para recaudar fondos y mantener la atención sobre los municipios y espacios naturales afectados por los incendios.