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El 29 de julio, después de una semana de lucha contra las llamas, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunciaba desde Navalcarnero que el incendio de la Sierra Oeste se encontraba “técnicamente estabilizado”. La noticia marcaba un punto de inflexión después de días de evacuaciones, carreteras cortadas y miles de hectáreas arrasadas.
Después de jornadas de enorme incertidumbre, el miércoles 29 de julio llegaba una de las noticias más esperadas por los vecinos de la Sierra Oeste. El gran incendio forestal que había mantenido en vilo a buena parte del oeste madrileño se encontraba técnicamente estabilizado.
El anuncio lo realizaba el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desde el Puesto de Mando Avanzado instalado en Navalcarnero, después de presidir una reunión del Consejo Nacional de Protección Civil. La decisión se tomaba a partir de la evaluación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de los responsables técnicos de las distintas administraciones implicadas en el dispositivo.
La estabilización llegaba después de una semana especialmente difícil para toda la comarca.
El 24 de julio, los tres incendios forestales que permanecían activos en Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox terminaron fusionándose en un único gran incendio, denominado oficialmente Incendio Forestal Sierra Oeste.
La magnitud alcanzada por el fuego llevó a declarar durante aquella madrugada la emergencia de interés nacional, situando la gestión de la crisis en el máximo nivel previsto para este tipo de situaciones.
Durante los días siguientes, numerosos municipios tuvieron que afrontar evacuaciones, confinamientos, cortes de carreteras y una enorme movilización de medios terrestres y aéreos.
Los datos ofrecidos por la Comunidad de Madrid el propio 29 de julio permiten hacerse una idea de la dimensión que había alcanzado la emergencia.
Según el balance oficial disponible aquella noche, el incendio había afectado aproximadamente a 34.000 hectáreas dentro de la Comunidad de Madrid y más de 56.500 personas habían tenido que ser evacuadas o confinadas desde el comienzo de la crisis.
Además, unas 3.000 personas habían pasado por los 24 puntos de acogida habilitados en 21 municipios y más de 1.300 personas mayores o con discapacidad habían tenido que ser evacuadas.
Los servicios sanitarios también realizaron más de 2.000 atenciones, mientras alrededor de 380 profesionales y 150 vehículos del SUMMA 112 fueron movilizados durante la emergencia.
La estabilización permitió empezar a recuperar cierta normalidad.
El anuncio de Marlaska vino acompañado del levantamiento de diferentes medidas de evacuación y confinamiento. Entre ellas se encontraban las correspondientes a Encinar del Alberche y la pedanía de Peralejo.
Sin embargo, estabilizado no significaba extinguido.
A última hora del 29 de julio todavía permanecía prohibido regresar a siete urbanizaciones de Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias, situadas en el entorno del Pantano de San Juan. Los equipos de emergencia continuaban trabajando allí en el remate de puntos calientes para evitar posibles reproducciones del incendio.
La prudencia seguía siendo fundamental. Después de tantos días de fuego, quedaban numerosos puntos que debían mantenerse bajo vigilancia.
Mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando sobre el terreno, el 29 de julio comenzaba también a hablarse abiertamente de la siguiente fase: la recuperación de la comarca.
Ese mismo día, la Comunidad de Madrid anunciaba la preparación de un Plan de Recuperación del Paisaje para los 17 municipios afectados por los incendios de la Sierra Oeste.
La estabilización del incendio no podía borrar las consecuencias de una semana dramática. El fuego había dejado tras de sí miles de hectáreas quemadas y daños en viviendas, explotaciones, infraestructuras y espacios naturales.
Pero aquel anuncio sí marcaba un cambio fundamental.
Después de días mirando hacia el horizonte para comprobar por dónde avanzaban las llamas, de preparar evacuaciones y de esperar noticias de los servicios de emergencia, la Sierra Oeste podía comenzar por fin a mirar hacia la recuperación.
El incendio todavía necesitaría días de trabajo y vigilancia, pero aquel 29 de julio de 2026 quedó marcado como el momento en el que la emergencia comenzó definitivamente a ceder terreno.